nikola tesla por veto electricEl croata fue un genio adelantado a su época, llegó a predecir ciertos inventos del siglo XXI, como los teléfonos inteligentes. Es, para muchos, el mejor inventor del siglo XX. Gracias a él, la electricidad llega en nuestros hogares y en todas las edificaciones, y los focos se prenden con un simple gesto de encendido de un interruptor.

La palabra genio le queda corta a Nikola Tesla (1856 – 1943). Fue un inventor prodigioso que concibió el motor de inducción eléctrico, las bobinas necesarias para el generador eléctrico de Corriente Alterna, las bujías, el alternador, la radio, el control remoto, las lámparas fluorescentes y los tubos de neón, entre más de 700 invenciones y 100 patentes que se le atribuyen y que elevaron la tecnología en el mundo entero.

También se lo considera el precursor de todas las redes inalámbricas. Era un visionario polémico y comprometido, un personaje enigmático, un inventor adelantado a su tiempo y al nuestro. Se le considera el mejor inventor del siglo XX, aunque la historia todavía no le haya hecho justicia. Los investigadores actuales continúan recurriendo a su legado para desarrollar nuevos inventos. La red WiFi probablemente no habría sido posible sin su enorme aportación a la ciencia.

 

El perfil de un genio

Nacido en el pueblo de Smilijan, que se encuentra en la actual Croacia, el joven Testla muestra desde muy temprana edad un fuerte interés por las matemáticas. Poseía una memoria fantástica, una aptitud para el cálculo mental extraordinaria y una capacidad de abstracción y de visualización de esquemas sorprendente.

Cursó estudios de ingeniería mecánica y eléctrica, además de estudios de física. Trabajó en varias empresas eléctricas europeas, hasta que una de ellas lo recomendó al inventor Thomas Edison, quien lo empleó hasta empezar a entrar en conflicto por divergencias de convicciones científicas.

Sus diferencias con Thomas Edison

Mientras Tesla vivía absorto por sus investigaciones y dormía – se dice – a veces solo dos horas diarias, animado por la pasión del progreso de la ciencia al servicio de la humanidad, Edison buscaba ser reconocido y se veía a si mismo como un hombre de negocios, privilegiando la mentalidad capitalista anglosajona. Edison no pagó a Tesla por unas mejoras considerables que había realizado en sus motores y generadores, que funcionaban mal, rompiendo su promesa de remunerarlo con 50 mil dólares si lo conseguía. Se enfrentaron más tarde en “la guerra de las corrientes”, la cual Tesla ganó demostrando que su Corriente Alterna era superior a la Corriente Directa de Edison.

Su obra junto a la Westinghouse

El hombre de negocios George Westinghouse creyó en sus ideas y puso los recursos necesarios para llevarlas a cabo. Juntos, lograron construir la central eléctrica de las cataratas del Niagara, dando así la pauta para electrificar al mundo. Lastimosamente, la compañía Westinghouse quebró, dejando a Tesla sin el soporte económico necesario para proseguir con sus investigaciones.

La competencia de Westinghouse, J. P. Morgan, decidió invertir en un proyecto de Tesla, La Torre Wardenclyffe, una suerte de antena concebida para hacer oficio de emisora de ondas similares a las de la radiodifusión (¡que aún no existía en esa época!). Morgan, ávido de ganancias y de reinar sobre el imperio de la producción de energía eléctrica, finalmente retiró toda su inversión cuando Tesla le confesó que su objetivo final era electrificar el mundo a bajo costo.

El legado de Tesla es hoy innegable, tanto en lo que significó proveer de energía eléctrica a todo el planeta, como en el marco del desarrollo de otras invenciones que se atribuyeron otros científicos, como la radio, los rayos X, el control a distancia de maquinas y el radar.